Facultad de Filosofía y Letras

Universidad de Valladolid
2017
17 Enero
19h30
AULA MERGELINA. EDIFICIO HISTÓRICO DE LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID

:: Ficha Técnica

DIARIOS DE KANDAHAR

Canadá (2015) 76 min. VO en inglés subtitulada en castellano

Dirección: Louie Palu, Devin Gallagher

Guion: Murray Brewster

Fotografía: Louie Palu

Sonido: Daniel Pellerin, Jeremy Fong

Música: Manuel Hidalgo

NO RECOMENDADA PARA MENORES DE 7 AÑOS

 

:: Premios y Festivales

DocsBarcelona, Sección Oficial – España, 2016

DOK.Fest Münichen – Alemania, 2016

Annapolis Film Fest – Estados Unidos, 2016

Ethnograph Film Festival – Francia, 2016

Arizona International Film Festival – Estados Unidos, 2016

 

:: El Director

Louie Palu es un reconocido fotógrafo profesional, con una larga trayectoria de más de 24 años, en que ha ganado multitud de premios internacionales, entre los que hay el Pulitzer Center On Crisis Reporting Grant.
Su obra es conocida por sus proyectos de larga duración sobre temas políticos y sociales. Ha cubierto la guerra en Kandahar, Afganistán, des del 2006 al 2010, y ha realizado varios cortometrajes sobre el conflicto. Kandahar Journals (Diarios de Kandahar) es su primer largometraje documental.

Devin Gallagher ha trabajado como productor en Arlington Independent Media durante 8 años. Su primer documental Married in Spandex (2011), sobre los matrimonios homosexuales en los Estado Unidos, se ha estrenado en festivales de todo el mundo.

 

El Documental del Mes empieza el año con un estreno impactante y cautivador, que estuvo en la Sección Oficial en la pasada edición del Festival DocsBarcelona: Diarios de Kandahar, la película que retrata la historia de Louie Palu, reportero y fotoperiodista al frente de combate de la ciudad afgana de Kandahar entre 2006 y 2010. Una película dirigida por Devin Gallagher y el mismo Louie Palu que sorprende por su realismo visceral y nos muestra la guerra de Afganistán como nunca se había visto antes.

Entre los ríos Tarnak y Arghandab, la ciudad de Kandahar, en el sur de Afganistán, ha sido en los últimos años uno de los sitios que más se ha parecido al infierno en la Tierra. El fotoperiodista Louie Palu estuvo allí para poder mostrarlo al mundo. Su historia es la de un reportero en la primera línea del frente que, a través de los diarios que escribió entre 2006 y 2010, evidencia hasta qué punto puede llegar a ser de absurda la violencia de un conflicto que aún está lejos de solucionarse. Él ha experimentado la crudeza y el sinsentido de la guerra en primera persona.

La Guerra de Afganistán se inicia en el año 2001, después de los atentados del 11-S, con la entrada de las tropas norteamericanas en territorio afgano. Oficialmente, una vez derribado el régimen talibán del poder, la guerra se termina el 2014, cuando se celebran unas elecciones democráticas y la administración americana traspasa totalmente los asuntos de seguridad al nuevo poder elegido. Pero a día de hoy la violencia aún perdura, las tropas extranjeras no han sido recibidas como héroes y se han seguido produciendo atentados terroristas y enfrentamientos entre el ejército y las milicias islamistas que operan en buena parte del país. Un conflicto que se sitúa en la terrible cifra de más de 20.000 civiles y más de 15.000 militares muertos durante los últimos 15 años, sin contar los heridos y el medio millón de desplazados. El conflicto sigue latente, ya que también se ha extendido en zonas del país vecino Pakistán.

En este terrible y desesperanzador contexto Louie Palu nos ofrece un punto de vista inédito, demasiado inmerso para comprender la brutal situación que lo rodea. Tal y como dice él mismo, “la experiencia va mucho más allá de las fotografías […] pero debes concentrarte en el objetivo de la cámara, obviar tu alrededor, enfocar bien y disparar”. Después de 25 años de experiencia profesional como fotógrafo, Palu decide estrenarse en el formato documental precisamente para poner imagen y sonido a todo aquello que queda fuera de la foto y que a menudo la fuerza de las imágenes tiende a borrar: el viaje emocional que sufre el fotoperiodista y lo acompaña cuando ya está lejos de aquello que su objetivo ha conseguido capturar.